He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo. Ap 3.20
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jueves, 5 de febrero de 2015
Diario de un bebé
Diario de un bebé
Octubre 5: Hoy comienza mi vida, mis padres no lo saben todavía. Soy tan pequeña como una semilla de manzana, pero ya existo y soy única en el mundo y diferente a todas las demás. Y, a pesar de que casi no tengo forma aún, seré una niña. Tendré cabellos rubios y ojos azules, y sé que me gustarán mucho las flores. Los científicos dirían que todo esto ya lo tengo impreso en mi código genético.
Octubre 19: He crecido un poco, pero soy todavía demasiado pequeña para poder hacer algo por mí misma. Mamá lo hace todo por mí. Pero lo más gracioso es que ni siquiera sabe que me está llevando consigo, precisamente debajo su corazón, alimentándome con su propia sangre.
Octubre 23: Mi boca comienza a tomar forma. ¡Parece increíble! Dentro de un año, poco más o menos, estaré riendo, y más tarde ya podré hablar. Desde ahora sé cuál será mi primera palabra: Mamá. ¿Quién se atreve a decir que todavía no soy una persona viva? Por supuesto que lo soy, tal como la diminuta miga de pan es verdaderamente pan.
Octubre 27: Hoy comenzó a latir mi corazón por su cuenta. De ahora en adelante latirá constantemente toda mi vida, sin detenerse para descansar. Luego, después de muchos años, se sentirá fatigado y se detendrá y yo moriré de forma natural. Pero ahora no estoy al final, sino al principio de mi vida.
Noviembre 2: Cada día crezco un poquito, están tomando forma mis brazos y mis piernas. Pero ¡cuánto habré de esperar hasta que mis piernecitas me lleven corriendo a los brazos de mi madre, hasta que mis brazos puedan estrechar a mi padre!
Noviembre 12: En mis manos empiezan a formarse unos dedos pequeñísimos. Es extraño lo pequeños que son; sin embargo, ¡qué maravillosos serán! Acariciarán un perrito, arrojarán una pelota, recogerán flores, tocarán otra mano. Mis dedos tal vez algún día puedan tocar el violín o pintar un cuadro.
Noviembre 20: Hoy el médico le anunció a mi mamá por primera vez, que yo estoy viviendo aquí bajo su corazón. ¿No te sientes feliz mamita? ¡Pronto estaré entre tus brazos!
Noviembre 25: Mis padres todavía no saben que soy una niña, quizás esperan un varón. ¡O tal vez mellizos! Pero les daré una sorpresa; quiero llamarme Catalina, como mamá.
Diciembre 13: Ya puedo ver un poquito, pero estoy rodeada aún por la oscuridad. Sin embargo, pronto se abrirán mis ojos al mundo del sol, de las flores, y de los sueños. Nunca he visto el mar, ni una montaña, tampoco un arco iris. ¿Cómo serán en realidad? ¿Cómo eres tú, mamá?
Diciembre 24: Mamá, puedo oír tu corazón que late. ¿Puedes oír tú el mío? Lup-dup, lup-dup..., tendrás una hijita sana, mamá. Sé que algunos niños tienen dificultades para entrar en el mundo, pero hay médicos que ayudan a las madres y a los recién nacidos. Sé también que muchas madres habrían preferido no tener al hijo que llevan en su seno. Pero yo estoy ansiosa de encontrarme en tus brazos, de tocarte la cara, de mirarte a los ojos, ¿Me esperas tú con la misma alegría que yo a tí?
Diciembre 28: ¿Qué está sucediendo? ¿Qué hacen? ¡Mamá, no dejes que me maten! ¡No, no!
Mamá, ¿por qué permitiste que le pusieran fin a mi vida? Habríamos sido tan felices...
“…antes de formarte en el vientre te conocí; antes de que salieras del seno de tu madre te consagre…” (Jeremías 1, 5)
“… Porque fuiste tú quien me sacó del vientre, quien me mantuvo a salvo en los pechos de mi madre; a ti fui confiado desde el seno, desde el vientre de mi madre eres mi Dios…”(Salmo 22, 10-11).
“… Tú formaste mis entrañas, me tejiste en el vientre de mi madre… nada mio era desconocido cuando me iba formando en lo oculto y tejiendo en las honduras de la tierra”(Salmo 139, 13-15)
“de piel y de carne me vestiste. Me tejiste de huesos y nervios; me diste la vida y me trataste con amor; tu bondad guardó mi espíritu…”(Job 10, 11-12)
Escuchadme, habitantes de las islas; atended, pueblos ajenos: El señor me llamó desde el seno materno, desde las entrañas de mi madre pronunció mi nombre…”(Isaías 49, 1)
“…En ti me apoyaba desde antes de nacer, tú eres mi fuerza desde las entrañas de mi madre… “(salmo 71, 6)
Y los Angeles dicen Amen.
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