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miércoles, 22 de octubre de 2014

El alimento espiritual


El alimento espiritual

Y el vino que alegra el corazón del hombre, El aceite que hace brillar el rostro, Y el pan que sustenta la vida del hombre.
Salmo 104,15

¡Que rico y delicioso es disfrutar de una buena comida y bebida!. Cuando salimos contentos y satisfechos de un restaurante fluye de nosotros un: – ¡valió la pena venir a este lugar! -. El “sentarse a la mesa” tiene un significado profundo, más allá de ser saciados y alimentados. El “sentarse a la mesa” implica también comunión e intimidad. Es un momento especial, que debe venir acompañado de una bebida y comida especial.

En las cosas de Dios sucede lo mismo. Cada día somos invitados a la “mesa” del Señor para disfrutar de una rica bebida y comida espiritual.

El pasaje de hoy utiliza las palabras “vino”, “pan” y “aceite” para simbolizar una acción definida del Espíritu Santo.

El vino representa el óleo de gozo que viene para sanar nuestras tristezas internas; el pan representa el alimento espiritual que viene del cielo para fortalecernos y darnos salud; el aceite representa la protección contra las presiones de la vida.

Cuando alguien se atreve con fe a sentarse en la mesa, con el Señor, recibimos todos estos beneficios.

La intimidad con Dios incluye sentarnos a su mesa, donde los manjares celestiales estan disponibles para ser saciados. Hay cristianos raquíticos espirituales que nunca se han sentado a la mesa del Padre, y sólo se han conformado con las migajas del reino.

Elijamos en este día lo mejor, y nuestra vida interior resultará saciada como jamás lo imaginamos ¡porque Cristo realmente satisface!

Para recordar:
Me siento a la mesa con el Señor a disfrutar de sus manjares celestiales.

Oración:
Señor, no quiero sólo las migajas del Reino sino por sobre todo sentarme a tu lado para ser saciado en tu mesa. ¡Gracias Dios mío!


Y los Angeles dicen Amen


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